Está la iglesia del Señor decayendo?
Hay un sentir que parece general en cuanto a la situación de la iglesia del Señor en nuestros días, el mismo hace creer que la iglesia
está pasando por un difícil momento espiritual que le impide crecer, y hasta lograr cumplir sus proyectos para con los necesitados.
Si esto se llega a aceptar en nuestras congregaciones, y los ministros, sea con sus palabras o formas de actuar, lo transmiten a los
miembros, vamos a tener un grupo de personas desmotivadas, que aceptando este fenómeno negativo creerán que es imposible de
superar y se conformarán con llevar un cristianismo apático, desinteresado de ir hacia adelante con lo que el Señor nos encomendó y
permitiendo que cada día sean menos los que se acercan para oir el evangelio.
La difícil situación de la que se habla tiene que ver con las pocas almas que entregan sus corazones a Jesús, los pocos líderes dentro
del rebaño que realmente están comprometidos con Dios y son un apoyo para el Pastor, la situación económica inestable que impide
poseer los recursos necesario para un buen desarrollo de nuestro trabajo, la baja asistencia a los servicios regulares de la iglesia y la
pobre calidad de vida que llevan los creyentes de hoy, entregados más a las cosas de la carne que nada aprovechan que a una vida de
comunión con Dios y su palabra. Si enfocamos nuestro análisis al hogar cristiano, es fácil darnos cuenta que muy pocos practican el
altar familiar, donde la familia se reune para buscar el rostro de Dios y meditar en su palabra. Por otro lado, no hay una espectativa en
cuanto a la pronta venida del Señor por su iglesia, a pesar de que cada día se hace más patente la realidad de que estamos en el
tiempo del fin y los días están contados.
Ante estos síntomas no podemos más que darnos cuenta que algo está pasando, pero todavía hay tiempo para tomar decisiones
importantes que sanen la iglesia y nos permitan estar en la perfecta voluntad de Dios.
El primer paso es diagnosticar la salud de nuestra congregación, lo cual no es difícil si conocemos bien el rebaño al cual
pertenecemos y somos realistas en aquellas cosas que están avanzando y en las que nos hemos detenido. En segundo lugar, no
podemos autocompadecernos como si la iglesia fuera de nuestra propiedad y no le perteneciera al Señor quien afirmo: "Yo
edificaré mi iglesia y las puertas del hades no prevalecerán contra ella". Mateo 16:18. Lo que tenemos que hacer es conocer la
naturaleza que poseemos en Cristo Jesús, una naturaleza de hijos de Dios llamados a amarle y dar todo por él; tanto el Pastor como
los líderes deben de ser los primeros motivados y estos deben de transmitir esta motivación a la congregación; de ahí que antes que
exhortar un grey apática y sin ganas de ir hacia adelante, debemos analizar nuestra motivación interna, nuestra fe, nuestra confianza
en quien nos llamó y cuál es la medida de nuestro avivamiento interno. Luego de estar en una óptima posición espiritual, juntos,
pastores y líderes deben de forma positiva y llena de ánimo, contagiar a todos los demás.
Yo creo que la iglesia es la institución más gloriosa e importante sobre la tierra, somos el pueblo de Dios, llamados a ser cabeza y no
cola, llamados a la victoria, no fuimos hechos para vivir de las circunstancias, debemos recordar que estamos por encima de todas
cosas terrenales que quieran agobiarnos, y por lo tanto no debemos bajar la cabeza ni dejarnos vencer: " Todo lo podemos en Crsto
que nos fortalece" Filipenses 4:13; si nos convecemos a nosotros mismos de lo que somos y quién está a nuestro lado, nada nos
detendrá y la iglesia vivirá tiempos de confianza, motivación y positivismo.
En tercer lugar, debemos entender que nada podemos hacer separados del Señor, Juan 15:4; todo ministro o miembro de la iglesia
que quiera vivir motivado y alcanzar grandes cosas, deberá depender siempre de la relación con el Señor. El tiempo ha llegado para
restaurar nuestra relación con Dios, el tiempo ha llegado para entender que el estancamiento espiritual se debe a la ausencia de una
disciplina personal de oración y estudio bíblico profundos; no serán nuestros títulos, años en el Señor, credenciales, posición
económica la que nos dé la victoria, sino la cercanía que tengamos con aquel que nos salvó y llamó.
En cuarto lugar, es necesario hacer las cosas por amor, ese amor perfecto revelado en su palabra y que nos permitirá ser ministros
y cristianos de éxito. Solo un mandamiento nuevo nos fue dado por Jesús: " Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que
también os améis unos a otros. En esto conocerán que sois mis discípulos , si tuvieseis amor los unos con los otros". Juan 13:34-35.
Si algo sabe la gente es si nuestra motivación proviene del amor de Dios en nosotros, o si solo hacemos las cosas por que no hay
otro camino, por qué hay que hacerlas.
El amor nos permite orar de constate por nuestros hermanos, aceptarlos y soportarlos; el amor no nos permite ir a descansar si antes
no oramos por las almas perdidas; el amor hace que nos santifiquemos, no solo por agradar a Dios, o por no tener problemas
personales, sino que al amar a los demás no vamos a causarles sufrimientos con formas de ser impropias en alguien que hace
llamar cristiano. Jesús, orando en Getsemaní expresa: " Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean
santificados en la verdad". Juan 17:19. Una persona que actua irresponsablemente ante la mirada de los demás que saben que es
"cristiano", no tiene la más mínima muestra de amor para con ellos. El amor no solo bendice a nuestro prójimo, sino que
transforma nuestra vida para bien y nos permite fluir para Dios como él lo desea y esto es lo que logrará un derpertar general en el
pueblo del Señor.
Si hay una alarma en cuanto a la situación de la iglesia actual, también hay una realidad, si nos humillamos ante él y caminamos
correctamente en su palabra, la iglesia del Señor será levantada y pronto habrán cambios gloriosos donde quiera que el pueblo de
Dios se reuna para darle gloria a su Nombre.
"La situación de la iglesia dependerá en gran parte de nuestra actitud para con Dios, de la forma como nos sometemos a él y la motivación interna con que influenciamos a los demás"
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