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1. Naciendo en la fe

2. Oir a Dios a través de su
palabra.

3.Creer a Dios.

4. Pedir, es el momento.(hoja
de peticiones)

5. Confesar lo que creo.

6. Ver, pensar, soñar,
renovar nuestra mente.

7. Actuar en fe.

8. Disfrutar la fe

9. Ejemplos de fe en la
palabra.

10. Ejemplos de hombres y
mujeres de fe.
La   Fe
Naciendo en la fe
“ Por que por gracia sois salvos, por medio de la fe... “ Efesios 2:8".

El primer paso para una vida de fe exitosa es recibir a Jesús en el corazón. Puedes aceptar los otros consejos en
este manual pero si no te conviertes al Señor de tu corazón, lo demás es vano e incompleto.

Cuando Jesús es revelado a nuestro corazón a través de su palabra, experimentamos una fe gloriosa para salvación
y en adelante, será la fe la que sostenga y guié nuestra vida.

Para entender esto es importante que sepas las cuatro leyes espirituales que te enseñarán no sólo tu estado
espiritual sino la forma cómo obtener la salvación eterna.


Primera ley:

Dios te ama y tiene un plan maravilloso para tu vida.

Jesús afirma en Juan 10:10, que el vino para que tengas vida y vida en abundancia. Esta clase de vida es de éxito,
paz, realización y bendiciones gloriosas, de tal forma que puedas tener gozo y ríos de agua de vida, de tranquilidad y
poder fluyan en ti. El amor de Dios es tan grande que, “ dio a su único hijo para que todo aquel que crea en él no se
pierda mas tenga vida eterna”.
Juan 3:16.


Segunda ley:

El hombre es pecador y está separado de Dios; por lo tanto no puede conocer ni experimentar el amor y el plan de
Dios para su vida.

La Biblia declara en Romanos 3:23 que: “ Por cuanto todos pecaron están destituidos de la gloria de Dios.”

El hombre fue creado perfecto, con el fin de tener comunión con Dios, pero por causa de su dureza eligió su propio
camino y su relación con Dios se interrumpió. Esta dureza es lo que la Biblia llama pecado y de ahí en adelante las
personas son vacías y tristes y no puede experimentar una paz verdadera en su corazón. No  importa cuanto logres,
siempre te hará falta algo que te hará sentir infeliz y ese algo es Jesús.

Según
Romanos 6:23, la paga del pecado es muerte; esta muerte se refiere a la separación espiritual de Dios. Estás
apartado de él, estás lejos de su presencia, tu alma clama por su bendición pero tu pecado te aparta de él. Ese
pecado es un gran abismo y aunque trates de brincarlo no puedes lograrlo por ti mismo .


Tercera ley:

Jesucristo es la única provisión de Dios para el pecador. Solamente en él, tú puedes conocer y experimentar el
amor y el plan de Dios para tu vida.

El murió por nosotros en la cruz para llevar nuestros pecados y de esa forma arrancar de raíz el impedimento que
teníamos para acercarnos a Dios.

Romanos 5:8 afirma: Mas Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores Cristo murió por
nosotros. El llevó en cruz nuestros pecados y nos libró de toda maldad.  

Lo glorioso fue que la tumba no le retuvo y al tercer día resucitó. Pablo expresa a los Corintios que: “ Cristo murió por
nuestros pecados.. fue sepultado, y ... resucitó al tercer día, conforme a las escrituras.. apareció a Cefas, y después a
los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos..”
1 Corintios 15:3-6.

Jesús se constituye en el camino para lograr la salvación. Jesús dijo: “ Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie
viene al Padre, sino por Mi.”
Juan 14:6.


Cuarta ley:

Debemos recibir individualmente a Jesucristo como Señor y Salvador para poder conocer y experimentar el amor
y el plan de Dios para nuestras vidas.

Hay tres verdades para recibir esta salvación:

1.        Debemos recibir a Cristo.

La Biblia dice que: “ ... a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios”.
Juan 1:12.

2.        Recibimos a Cristo mediante la fe.

Efesios 2:8-9 afirma
: “ Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es un regalo de
Dios, no por obras para que nade se glorié”.


3. Recibimos a Cristo mediante una invitación personal.

Jesús en Apocalipsis 3:20 declara que: “ He aquí yo estoy a la puerta y llamo; si      alguno oye mi voz y abre la puerta,
entraré a él... “

Cuando recibes a Cristo, él entra a morar en tu corazón, tu vida es transformada de tal forma que experimentas un
nuevo nacimiento donde todas las cosas son hechas nuevas e inicias una vida de victoria.

Usted puede recibir a Cristo mediante la oración ahora mismo.
Orar es hablar con Dios y la siguiente oración es una
guía para realizar la decisión más importante que hayas hecho en tu vida:

“ Señor Jesús, reconozco que soy pecador y necesito tu perdón; yo te abro en este momento mi corazón para que
entres a morar en mí y me perdones y me limpies de todo pecado. Yo te entrego mi vida y confieso que eres mi
Señor, el dueño de mi ser de este momento en adelante y a la vez creo que resucitaste de entre los muertos y
vives para siempre. AMEN. “