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1. Naciendo en la fe

2. Oir a Dios a través de su
palabra.

3.Creer a Dios.

4. Pedir, es el momento.(hoja
de peticiones)

5. Confesar lo que creo.

6. Ver, pensar, soñar,
renovar nuestra mente.

7. Actuar en fe.

8. Disfrutar la fe

9. Ejemplos de fe en la
palabra.

10. Ejemplos de hombres y
mujeres de fe.
Los sueños de Jacob lo prepararon
para un peregrinaje difícil en el que
pactó con Dios por una vida de
bendición.  Génesis 28:10-22.
La   Fe
Ver, pensar, soñar.
Renovar nuestra mente.
En los últimos tiempos, la ciencia ha descubierto el poder que produce en los demás la capacidad de imaginar  o
pensar en cosas.
Si, se afirma que si dedicas tiempo a imaginar cosas positivas, las cosas negativas que te afectan
pierden su influencia sobre tu vida y obtienes la victoria.

Una persona que vive bajo sentimientos de desestima, puede vencer tales inclinaciones dedicando tiempo a
imaginarse a sí misma como alguien especial, digno de bendiciones, como hija de Dios y merecedora de grandes
cosas.

Alguien que desea llegar a las metas, aumentará su motivación imaginando lo que
será llegar allí, el éxito que implica y la satisfacción personal de lograr nuevas
disposiciones. Los especialistas afirman que los temores pueden desaparecer
imaginando escenas en las cuales la persona está enfrentando lo que teme y sale
adelante sin sentir el terror acostumbrado, descubriendo que paso la prueba como
todos los demás.

Pero este avance científico estaba ya expuesto en la palabra de Dios desde tiempos
antiguos. La Biblia declara que
somos capaces de obtener lo que imaginamos y
pensamos. Efesios 3:20.

La Nueva Versión Internacional dice:

"Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir,
por el poder que obra eficazmente en nosotros". Efesios 3:20.

En Génesis 13:14, dice que cuando Abraham se separó de Lot, Dios le dijo que
alzara sus ojos y mirara desde el lugar donde estaba hacia los cuatro puntos
cardinales, en el
versículo 15 dice:

“ Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre”.

Es importante lo que vemos o imaginamos, porque será con base a ello que seremos provistos. Si te miras a ti
mismo como un desdichado, una persona derrotada, inmerecedora de bienes y del afecto de los demás, eso
lograrás; si te miras como una persona despreciable, serás rechazada no porque los demás no te aceptan, sino
porque tú mismo te desprecias.

Al contrario, si te miras a tí mismo como una persona exitosa, bendecida, hija de Dios, merecedora de sus
bendiciones, entonces vivirás feliz contigo mismo y lograrás salir adelante.

Hay personas injustas consigo mismas: piensas que no podrán alcanzar nada, que nada merecen, que son
inconstantes, difíciles y malencarados; se ven a sí mismos con todas estas cualidades y por encima de ello, se
consuelan diciendo que así son y nada pueden hacer, o que esa fue la herencia que heredaron de alguno de los
papás o algún abuelo.

Hay quienes descubren que tienen algunas deficiencias, pero no se quedan así, saben y confían en que Dios les ama
y les llevará a superar todo aquello que les aflige y cambiando su forma de pensar, van experimentando esa
transformación gloriosa a la que somos llevados cada día.

La Biblia dice que
el justo es como la luz de la aurora, que va de aumento en aumento hasta que el día sea perfecto.

También declara que Dios,  que comenzó la obra en nosotros la perfeccionará.

En esta promesa andamos y por ella somos concientes de la victoria que radica en Cristo Jesús.

Por ello, por cuanto sabemos que la voluntad de Dios es que crezcamos cada día, es que tenemos que mirarnos,
que imaginarnos, que soñarnos como Dios nos mira.

Lo que miramos es tiene que ver con lo que sentimos.

La Biblia dice que el rey de Siria envió un ejército contra el profeta Eliseo. Este ejército enemigo lo rodeó, eran
multitudes de hombres armados y llenos de furia contra el profeta y su criado.
2 Reyes 6:15 dice que el siervo, al ver al
enemigo se angustió en extremo; pero el profeta no miró lo que su criado, el miró más allá, el miró el ejército de Dios
que estaba consigo por lo cual le dice a su criado:

“ No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos”.
2 Reyes 6:16.

Y oró el profeta para que los ojos de su criado fueran abiertos y al abrir sus ojos miró, y el monte estaba lleno de
gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.

El criado miraba los terribles problemas alrededor, problemas que significaban ser llevados cautivos, prisión,
vergüenza y hasta la muerte misma; pero Eliseo estaba ejercitado para ver más allá; el secreto entonces está en lo
que mires.

También hay un claro ejemplo en la vida de Jacob. Su suegro Labán aceptó un salario egoísta; este hombre siempre
pensó más en su propio bien que en el de sus hijas y su yerno. Labán tomó las ovejas blancas para sí y como salario
le dio a Jacob las manchadas, de hecho sabía que eran pocas las manchadas que nacían. Génesis 30:31-32, 34.

Pero Jacob tomó varas verdes de álamo, de avellano y de castaño, y las partió descubriendo lo blanco y creando así,
varas manchadas. Jacob puso esas varas delante del ganado en los canales de los abrevaderos del aguan donde
venían a beber las ovejas, las cuales procreaban cuando venían a beber.   
Génesis 30:38.

Las ovejas miraban varas listadas de constante, y cuando concebían delante de las varas listadas, parían borregos
listados, pintados y salpicados de diversos colores.
Génesis 30:39.

Jacob ponía las varas delante de las ovejas más fuertes y cuando las venían las débiles no las ponía; y se enriqueció
muchísimo y tuvo muchas ovejas y siervos y siervas y camellos y asnos.
V.43.

El secreto de Jacob era que conocía la ley de que lo que miras obtendrás y era algo que sucedía aun con las
ovejas. De ahí que es muy importante cuidar tu vista, tus pensamientos y toda la información que llega a tu cerebro.

Cuando piensas de constante en algo, lo llegas a soñar, tu mente inconsciente va tomando tus ideas como un hecho y
tu fe se fortalece. Es igual en el otro extremo, si dejas que el temor llegue a tu vida, llegarás al colmo de tener
pesadillas y andarán afligido. Si dejas que el pecado llegue a tu vida, o lo negativo, o lo que no edifica, eso tomará
posesión de todo tu ser y te gobernará.

Cuando el rey Nabucodonosor tuvo un sueño, llamó a los adivinos para que le dijesen su sueño y lo interpretaran,
ninguno pudo hasta que vino Daniel y no solo que explica el sueño, sino la interpretación.

Daniel parte de que el rey tuvo sueños porque al acostarse le vinieron pensamientos para saber lo que habría de venir
en el futuro. Nabucodonosor vio el futuro en sueños porque se acostó pensando en qué sería de la humanidad más
allá de sus días.

Pablo expresa:
“ Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es
de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza , en esto pensad.” Filipenses 4:8.


Piensa en grande,
para lograr grandes cosas.
Piensa para Dios, para llevar una vida de obediencia.
Piensa en lo que eres para él y entenderás como te mira.
Desecha todo lo negativo, lo absurdo, lo que no edifica, lo que no es beneficioso para tu vida.

Saca tiempo para educar tu mente a pensar como Dios desea que pienses; para imaginar lo que necesitas lograr,
para tener, conforme domines tus ideas y pensamientos, sueños de Dios, que traerán gran bendición para tu vida.

Efesios dice que
debemos renovarnos en el espíritu de nuestra mente. Esto es disciplinar nuestra mente para
pensar cosas buenas, positivas y llenas de fe para nuestra vida.

La Biblia también dice que:
“ Tu guardarán en completa paz aquel cuyo pensamiento en ti persevera”.

Esa es la promesa de Dios: una vida de bendición, de paz, de alegría para todos aquellos que perseveren pensando
en él.