La biblia es el libro que nos relata las grandes obras de Dios por medio de hombres y mujeres de fe. Hebreos 11:1
nos declara lo que es la fe:
Es la certeza de lo que se espera. Seguridad de que aquello que estoy esperando vendrá.
Es la convicción de lo que no se ve. Es el convencimiento de aquello por lo que estoy orando, aunque no lo puedo
ver ni percibir, me será dado.
Es por la fe que los grandes alcanzaron lo prometido y por la fe es que aceptamos lo que la palabra de Dios con
respecto a la creación y todas aquellas cosas que nos describe. Ahora, cuando decimos por fe, no queremos decir
que ya no somos razonables, no pensamos por nosotros mismos o no nos importa si aquello tiene fundamento o no;
la cuestión es que tenemos pleno convencimiento que la Biblia no es un libro más, sino que es inspirado por Dios y
por lo tanto es su palabra, no contiene mentiras o fábulas que están ahí por estar.
De hecho sabemos el gran aporte de la arqueología a lo que la palabra expresa; y como muchos escépticos
profundizaron su estudio para luego desacreditarla, para luego caer de rodillas y entregar su corazón a Jesús.
La Biblia fundamenta nuestra fe; esa fe que espera en Dios, se sostiene en sus promesas y no titubea para darle a
él toda la gloria y la alabanza.
Noé fue advertido por Dios de un diluvio y construyó el arca en la que se salvó
su casa; Abraham, por fe, obedeció al Señor y recibió todas las promesas que
le fueron dadas; por la fe recibió un hijo de su esposa que por toda la vida fue
estéril pero que pudo concebir a los noventa años; por la fe Moisés no cambió
la gloria de Dios por la fortuna pasajera de los egipcios; diciendo
Hebreos 11:27 que se sostuvo como viendo al Invisible. De la misma forma
nos dice que celebró la pascua y la aspersión de sangre con el fin de que la
muerte no se acercara a su campamento.
De la misma forma, por fe, cayeron los muros de Jericó, David enfrentó a Goliath
mirando a Dios por encima de aquel temido gigante, Daniel no dejó de orar a
pesar de las amenazas de sus enemigos; José no abandonó a María por cuanto
había recibido que lo que ésta tendría era el hijo de Dios.
Por fe la mujer con flujo de sangre se acercó para tocar su manto y de esa forma fue sana, el centurión fue a él
pidiendo con fe que dijera la palabra para que su criado fuese sano; Bartimeo gritó con confianza al que le podía librar
de su oscuridad, la mujer cananea fue a rogar con fe por su hija atormentada.
Con esa fe se formaron los grandes hombres y mujeres, de tal forma que declaramos junto con el Hebreos 11, que
haría falta espacio para hablar de tantos muchos que por fe abandonaron todo para seguir a Jesús, se negaron a sus
placeres y oportunidades mundanales para optar por un camino mejor, murieron en la persecución romana del
tiempo de los césares o hablaron su palabra, a modo de decir: “No me averguenzo del evangelio por que es poder de
Dios para salvación. Romanos”. 1:16.
Los testigos son muchos, todos ellos nos dejaron el mensaje de lo que es la confianza hacia Dios; el mensaje de
que vale la pena todo por obedecer y seguir al Maestro; el mensaje de que es importante pasar por encima de
nuestras propias debilidades o incapacidades para creer en lo que podemos lograr si tan solo nos abandonamos en
sus manos.
Ejemplos de fe en la palabra
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Moisés siendo grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Farahón.
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