La Biblia.
Fundamentos doctrinales
La Biblia es la palabra de Dios, la cual en su colección de 66 libros,39 del Antiguo
Testamento y 27 del Nuevo Testamento, contiene el mensaje de Dios para la humanidad,  
2 Pedro 1:19-21, 2 Timoteo 3:16-17.

Entre sus características principales, la Biblia es infalible por cuanto fue inspirada por Dios
a hombre fieles que no tergiversaron su mensaje sino que lo manifestaron tal y como les
fue dado; nos fue dada para conocer la voluntad de Dios,
Salmo 19:7-11; Deuteronomio
28:1-2
, doctrinarnos, 2 Timoteo 3:16-17, revelarnos la verdad, Juan 17:17, combatir y
desechar toda falsedad doctrinal,
2 Timoteo 4:2-4, retenerla en el corazón, 2
Tesalonicenses 2:15
, creerla, Hebreos 4:12 y defenderla, Filipenses 1:7.

El estudio de la palabra nos muestra a Jesús como el Hijo de Dios, el Salvador,
Juan
5:39-40,
promueve una conducta recta y una vida de servicio a los demás, 2 Timoteo
3:16-17,
imparte paz al corazón, Apocalipsis 1:3, el creyente que la escudriña será
prosperado en todo lo que emprenda,
Salmo 1.

Es nuestro libro de  fe y práctica, único en su autoridad,  el cual debe de ser seguido y
obedecido con el fin de agradar a Dios, mantenernos en su voluntad y ser guiados por él.

Los libros de la Biblia son 66, 39 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento y
juntos forman el mensaje divino para la humanidad, tales libros son:

ANTIGUO TESTAMENTO

Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, 1 y 2 Samuel, 1 y 2
de Reyes, 1 y 2 de Crónicas, Esdras, Nehemías, Ester, Job, Salmos, Proverbios,
Eclesiastés, Cantares, Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel,
Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías.

NUEVO TESTAMENTO

Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Hechos, Romanos, 1 y 2 de Corintios, Gálatas, Efesios,
Filipenses, Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 de Timoteo, Tito, Filemón, Hebreos,
Santiago, 1 y 2 Pedro, 1, 2 y 3 de Juan, Judas y Apocalipsis.
Tenemos también la palabra profética más
segura, a la cual hacéis bien en estar atentos
como a una antorcha que alumbra en lugar
oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de
la mañana salga en vuestros corazones.
2 Pedro 1:19.