1.Oración.

Jesús fue un hombre de oración. Cuando sus discípulos se levantaban y le buscaban,
estaba orando,
Marcos 5:35-39. Cuando necesitaba fortaleza, buscaba a Dios con
agonía,
Mateo 26: 36-46. El dependía de la oración, San Pablo se mantenía
constantemente, día a día en comunión con el Señor,
Efesios 1:15-16, Colosenses 1:3,
2 Tesalonicenses 1:3-4.


Los grandes hombres de Dios en la historia de la Iglesia, fueron ejemplos de oración; de
la misma forma el pastor debe tener una disciplina de oración donde pueda buscar al
Señor, poner la congregación en sus manos, interceder por las ovejas, por su trabajo,
por los otros ministros, por la comunidad, por el país y por tantas cosas importantes.

2.  Predicación y enseñanza de la palabra de Dios.

El pueblo demanda ser alimentado espiritualmente. De ahí que el pastor debe tener
tiempos devocionales de estudio bíblico donde pueda ser edificado en su fe y pueda, a la
vez, preparar ese alimento que la congregación necesita para estar sana y crecer
normalmente, haciendo siempre la voluntad divina.

El anhelo de Pablo era predicar la palabra del Señor de forma correcta, y a pesar de su
experiencia, solicitaba a la iglesia que oraran por él para que le fuera dada palabra de
Dios y así exponerla, Efesios 6:18-20.

3. Evangelismo.

La iglesia debe evangelizar, esto significa: llevar el mensaje de Jesús a todo aquel que
necesite ser salvo. El evangelio es poder de Dios para salvación,
Romanos 1:16.

La palabra de fe que predicamos es que si el hombre confiesa a Jesús con sus labios
como su salvador, y cree con su corazón que ha resucitado, será salvo,
Romanos 10:8-9. El reto que tiene la iglesia es transmitir este mensaje, ya que la fe para
salvación viene del oír la palabra de Dios,
Marcos 5:20, Romanos 10:14-17.

La iglesia debe ser motivaba a cumplir su misión de evangelización en sus comunidades.

Hay varias formas de lograrlo:

a. La primera, sin la cual nuestra tarea evangelizadora sería estéril es que oremos de
constante por los perdidos con el fin de que sean salvos.
1 Timoteo 2:1-6. La oración no solo prepara el corazón de los oyentes para recibir el
evangelio, sino que despierta en los que claman una carga de ir a los perdidos.

b. Cada creyente compartiendo con los demás la verdad de la salvación.
Hechos 1:8.

c. Contando el testimonio. Marcos 5:20.

Si somos salvos es porque tenemos a Cristo en el corazón, cada creyente tiene algo que
contar en cuanto a esa experiencia gloriosa y de esa forma puede impactar los
corazones de quienes le escuchen.

d. En reuniones al aire libre.

Mientras se canta o se predica al aire libre, otros pueden contactar a los transeúntes y
compartirles el evangelio. Fue un método utilizado con éxito en la iglesia primitiva, y es
efectivo en el día de hoy,
Hechos 2:14-15, 37-42;  6:8, 8:6-8, 9:20-22.

Aprovechando ocasiones especiales para que la iglesia invite a otros a venir.

Hay fechas y ocasiones especiales que podemos aprovechar para desarrollar actividades
que toquen el corazón de los necesitados. Navidad, Año Nuevo, Acción de Gracias, algún
cumpleaños, la celebración de un quince años, aniversario de la iglesia, etc.

e. Con material impreso.

f.  A través de los medios de comunicación.

g.  En grupos de estudio bíblico en las casas.

Y muchos otros métodos que se han usado con éxito para lograr, no solo que los
perdidos se acerquen y escuchen, sino que la iglesia se motive a compartir el evangelio.

4. Discipulado.

El mandato del Señor es: ”Hacer discípulos”, no se limitaba a que ganáramos almas para
él, sino en que las formáramos en la palabra divina. La iglesia debe de contar con un
programa de formación a los nuevos convertidos y a los que aspiran a servir, así como a
los que ya están sirviendo.

Se discipula con el ejemplo. Nuestra vida debe mostrar todo lo que predicamos en el
púlpito o enseñamos por las casas,
Lucas 11:1.

Desde el púlpito, en la escuela dominical y algunos servicios donde enseñamos la
palabra de Dios.

En las casas.

En reuniones aparte, con grupos específicos de personas.

Con material impreso que las personas pueden manejar en distintos lugares y  horarios.

De otras formas.

La cuestión es cumplir con el mandato divino de hacer discípulos, esto es seguidores
fieles de Jesús, personas que han decidido seguirle y ahora van camino hacia la
perfección. Un discípulo es aquel que se parece a su maestro y anhela avanzar en su
parecido a él. Jesús es nuestro modelo, la palabra que enseñamos va formando a todos
en esa estatura perfecta.

5. Cuidado personal de la iglesia.

a. Visitación.

La visitación a los hogares, las cárceles y los hospitales son deberes muy importantes en
las responsabilidad que un pastor tiene para con la obra.  No se puede pasar por alto
esta obligación que nos permite demostrar nuestro amor y cuidado a los miembros de la
congregación. Hay un cuidado especial de San Pablo a Epafrodito,
Filipenses 3:25-27,
por el cual tenía gran tristeza ya que se había enfermado; también se descubre una
preocupación por Timoteo el cual padecía de su estómago, según
1 Timoteo 5:23.

b. Consejería.

Entre la membresía siempre habrá personas que necesiten un tiempo especial para
conversar con el pastor, el cual es su guía espiritual, con el fin de confiar algunos
problemas y buscarles solución. El pastor debe de contar con un tiempo para estas
necesidades y debe ser abierto, tomar el tiempo necesario, orar por el mejor consejo y
darlo a quien lo necesita. Esto aparte de ayudar a la persona con problemas para
encontrar una salida, fortalece nuestra relación de amor con los miembros y hacen que
sientan que tienen alguien en quien confiar y que les puede ayudar.

Moisés, con todo su trabajo y guiando una multitud de personas por el desierto, sacaba
tiempo para la consejería,
Éxodo  18:13-16.

Los discípulos venían a Jesús cuando tenían alguna necesidad.  Lucas 9:10, 17:5-6,
Marcos 6:30.

Pablo atendía a quienes venían a él, Hechos 28:30.

El pastor debe armarse del mismo sentir y proveer la oportunidad para que los miembros
acudan a él en busca de soluciones.
Responsabilidades del ministerio pastoral.
Cuidando y trabajando con el rebaño.
El pastor, aparte de velar por el
rebaño, trabaja con este para
atraer a otros al rebaño.
Juntos, rebaño y pastor, son el
equipo que Dios usa para
extender su reino.