REALIZACION EN JESUCRISTO
Texto: Hebreos 12:28-29
Texto para memorizar: “Tengamos gratitud y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y
reverencia. “ Hebreos 12:28.
Introducción:
La adoración es reconocer la grandeza y el poder de Dios en la intimidad que él nos permite
desarrollar en su presencia.
Una de las cosas que incluye la adoración es la reverencia.
1. Reverencia:
a. Es una actitud de respeto ante la grandeza de Dios. Al entrar a su presencia no podemos
hacerlo con arrogancia pensando que estamos dándole algún beneficio, cuando en realidad somos
nosotros los bendecidos. Por causa de la arrogancia algunos
dedican tiempo a la oración pero sin entregar realmente todo su ser a esta actitud. Mientras lo hacen
están pensando en otras cosas, o bien, se ocupan en todos esos distractores de este siglo como son
la televisión, el teléfono, la computadora y tantas artefactos más que se convierten en un escape para
no ser verdaderos adoradores.
b. Admiración por su gloria y majestad que nos hace callar ante su presencia. Habacuc 2:20.
Dios demanda toda nuestra atención y si realmente anhelamos ser bendecidos el tiempo que
dedicamos a él debe de ser exclusivo.
c. Inclinarnos ante él y adorarle. Éxodo 34:8.
Cuánto tiempo habrá pasado sin doblar tus rodillas ante su gloriosa presencia ? El hacerlo no solo
muestra nuestra reverencia ante él, sino nuestra disposición para amarle y estar sumisos a su amor y
autoridad.
d. Temor santo a Dios por su autoridad y poder. Apocalipsis 14:7
Dios es todopoderoso, su majestad es grandiosa y esta por encima de todas las cosas. Aquel que
realmente le conoce también le teme. No es un temor religioso donde ni siquiera podemos nombrarle
por miedo a que pueda castigarnos, al contrario, Dios es bueno y nuestro temor es una actitud de
profundo reconocimiento de su grandeza.
2. Los hombres de Dios eran reverentes ante su presencia:
a. Eliecer a pesar de no estar ante un altar se inclinaba de constante ante Dios por las cosas
grandes que hacía.
( Estudie Génesis 24 y detégase en los textos 27, 51 y 52. No importa el lugar donde estamos, ni las
cirucunstancias a las que nos enfrentamos a diario, siempre será bendición para nuestra vida y de
agrado al Señor que mostremos nuestra reverencia en todo momento.
b. Moisés, ante las constantes adversidades que enfrentó, se postraba ante Dios y le adoraba,
como fruto siempre obtuvo el respaldo divino. Números 16:4-5. Este Moisés, antes de su encuentro
con Dios en el monte Horeb, era una persona movida por la ira a tal forma que mató a un egipcio, pero
luego, se convirtió en el hombre más manso de toda la tierra ; de la misma forma, como
personas reverentes debemos buscar a Dios por su ayuda y defensa.
c. Daniel ante las experiencias que recibió caía postrado ante Dios. Daniel 10:10.
La grandeza de Dios es suficiente para postrarnos ante él y estar en silencio. Cuando esperamos en
él en oración vamos a ser testigos de una paz que no es posible describir.
d. David tenía una disposición firme en su corazón de venir ante su presencia y postrarse ante
Dios. Salmo 138:1-2.
Esta era la actitud de un adorador, un hombre que de estar en la presencia divina se había convertido
en un hombre conforme el corazón de Dios.
Jesús señaló que al final de los días se manifestarían los verdaderos adoradores, nuevamente
enfrentaremos tiempos en que los hijos de Dios se postrarán ante él con reverencia y le adorarán.
Como fruto Dios será revelado a los corazones y habrá conciencia en el mundo de la existencia de
hombres y mujeres que conocen al Señor y están ante su presencia.
La reverencia es una actitud de respeto, admiración, temor e inclinación ante Dios. Los hombres de
Dios eran reverentes, por ello, fueron bendecidos y honrados.
3. La reverencia es un mandato.
a. El libro de Hebreos nos señala que hemos entrado en un reino espiritual, permanente y
victorioso. Por ello, debemos ser agradecidos y servir a Dios con temor y reverencia por cuanto él es
fuego consumidor. No por el hecho de estar en la gracia debemos descuidarnos y andar con
arrogancia. Hebreos 12: 28-29.
b. En Levítico Dios demandaba a su pueblo reverencia hacia su santuario, símbolo hoy de su
presencia. Levítico 19:30.
c. David hace la invitación de venir al Señor en reverencia. Salmo 95:6-7, 99:5.
2. Bendiciones de ser reverentes:
a. Dios se manifiesta a nuestras vidas. Génesis 17:3
b. Somos defendidos. Números 16:4-5
c. El Señor se nos manifiesta, desciende a nosotros y nos ministra.
d. Alcanzamos misericordia. Deuteronomio 9:18, 25.
e. Nos mantiene humildes y quebrantados, tal posición agrada a Dios y nos permite alcanzar su
constante presencia. Isaías 57:15.
Conclusión:
Ser reverentes es un mandato y una característica de aquella persona que ha aprendido a estar
delante de Dios y recibe de constante su ministración.