REALIZACION EN JESUCRISTO
Texto: Mateo 5:23-26
Texto para memorizar: “ El que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe
a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos. “ 1 Juan 2:11.
Introducción:
Así como los demás nos ofenden y hacen daño, de la misma forma nosotros, queriendo o sin querer,
hacemos daño a los demás y debemos también pedir perdón a quienes hemos ofendido.
1. No nos es permitido tener algo contra otro.
Hay personas que de momento no nos caén bien o no podemos aceptar. No con todo el mundo
podemos tener una relación abierta, pero no hay excusa para aborrecer al hermano o rechazarlo.
1 Juan 2:11.
2. El mal que hacemos a nuestros hermanos, lo hacemos a Dios.
Una mala actitud nuestra contra nuestros hermanos puede hacer que ellos se frustren y piensen que el
camino del Señor es un engaño. Por ello alguien puede tropezar y nosotros daremos cuenta.
Lucas 17:1-2.
3. Los dos deudores.
Ambos somos deudores, nosotros que hacemos mal y nuestro prójimo que nos hace mal a nosotros;
si queremos ser perdonados, debemos perdonar, por que de lo contrario no merecemos el perdón.
La Biblia habla de un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. A uno que no podía pagar, ordenó
su Señor venderle, y a su mujer e hijos y a todo lo que tenía, para cancelar la deuda. El siervo postrado
pidió perdón y su amo, movido a misericordia, lo perdonó. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno que
le debía y su deudor postrado le rogaba lo perdonase, pero éste se rehusó y lo envió a la cárcel.
El siervo no quiso y lo envió a la cárcel. Cuando el amo oyó esto lo envió a llamar y tratándolo como se
merecía lo mandó a los verdugos hasta que pagase todo lo que debía. La enseñanza concluye
diciendo:
“ Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su
hermano sus ofensas. “ Mateo 18:23-35.
4. El que aborrece a su hermano es homicida.
El rencor hace que la persona que rechazamos, sufra, se angustie, se duela, y no sepa cómo surgir
espiritual, moral o económicamente. Tal persona vive como muerta. Y al no perdonarla nos convertimos
en homicidas. 1 Juan 2:11, 3:10-12, 4:12.
5. Debemos atrevernos a pedir perdón.
Si sentimos que alguien tiene algo contra nosotros, si hemos hecho daño, o hablado a la carrera del
hermano; si en algún momento no fuimos fieles con alguien y le traicionamos hablando contra él y
participando de conversaciones llenas de chisme y calumnia, debemos pedir perdón. Si hay deudas
pendientes, podemos organizarnos y pedir tiempo para pagar hasta el último céntimo. Debemos
practicar el perdón en nuestro hogar para que los nuestros también lo hagan, y sobre todo debemos
pedir perdón al Señor.
La persona que está libre de amargura, rencor y resentimientos tiene libertad de entrar a la presencia
de Dios. Por ello el creyente debe practicarlo en el momento que se siente ofendido.
6. Bendiciones del perdón.
a. Somos perdonados por Dios.
Si practicamos el perdón reciberemos perdón de parte de Dios. Mateo 6:14-15, 1 Juan 1:7.
b. Nos mantiene en sanidad.
Somos liberados y guardados de sentimientos negativos que tienden a destruir a sus víctimas con
enfermedades y depresiones constantes. Santiago 5:16.
c. Ganamos a nuestro hermano.
Debemos buscar a nuestro hermano con el fin de restaurarle y perdonarle, si nos escucha lo hemos
ganado. El estará a nuestro lado cuando lo necesitemos y a la vez perseverará en el Reino de Dios.
Mateo 18:15, 21-22.
2. Cómo perdonar.
a. De la misma manera como fuimos perdonados por Dios debemos actuar con nuestro prójimo.
Colosenses 2:13-14,Efesios 4:32, 6:22-23, Romanos 3:23-25.
b. Pídele a Dios fortaleza.
Si lo que sientes hacia otro es muy fuerte debes pedir al Señor su auxilio y reprender con autoridad toda
obra del enemigo. Hechos 7:57-60.
c. El perdón es una desición.
Por ello el Señor nos demanda hacerlo. El padre del hijo pródigo se dispuso perdonarlo desde el
momento que este se fue a malgastar su herencia. Estudie con detenimiento. Lucas 15:11-32.
d. Muestra que perdonaste.
Puedes hacerlo orando por la persona, rechazando sentimientos negativos, acercándote a ella, no
hablar más de las ofenzas que te hizo, llevando cautivo todo recuerdo desagradable con la autoridad de
Dios. Jesús perdonó a Pedro y le dio un lugar de honra en la iglesia.
Una historia de Perdón
Texto: Lucas 15:11-32.
Texto para memorizar: “ Era necesario hacer fiesta y regocijarnos,porque este tu hermano era muerto, y
ha revivido; se había perdido y es hallado. “ Lucas 15:32.
Introducción:
La historia contada por Jesús a los publicanos y pecadores, acerca del hijo pródigo, es uno de los más
bellos pasajes de la Biblia y su fin es no sólo manifestar la misericordia de Dios, sino enseñarnos a
amarnos y a perdonar.
1. Para el Señor somos de gran valor.
Hay tres historias en este capítulo quince de Lucas que buscan el mismo objetivo:
a. La oveja perdida.
Los fariseos murmuraban porque comía con los pecadores. Lucas 15:2
Les cuenta una parábola: Un hombre tenía cien ovejas, perdió una de ellas y dejó las 99 para irla a
buscar, cuando la encontró, la colocó sobre sus hombros gozoso y reunió a sus amigos por cuanto
encontró su oveja perdida.
De la misma forma hay más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve
justos. V.7. Asimismo debemos regocijarnos cuando alguien reconoce su error o le brindamos nuestro
perdón.
2. La moneda perdida.
Una mujer tiene diez dracmas y uno de estos se le perdió. Para ella era de gran valor y al encontrarlo
reunió a sus amigas y vecinas para gozarse juntamente con ellas. En el cielo hay gozo delante de los
ángeles por el que se arrepiente. Nuestro corazón deberá afligirse por el que se pierde y alegrarse por
el que vuelve con una actitud de arrepentimiento, debemos perdonarle todas las cosas y hacerle
sentirse amado.
3. El hijo pródigo.
Es la historia de un hombre que tenía dos hijos, y el menor pidió su herencia y yéndose lejos los gastó
perdidamente. Cuando gastó todo enfrentó el hambre y tuvo que pedir trabajo en una hacienda
cuidando cerdos. El hambre era terrible y pensó en lo que había dejado, así que se propuso volver a su
padre y pedir perdón.
Cuando llegó su padre movido a misericordia lo abrazó y le besó. El hijo pidió perdón, pero el padre
hizo una fiesta. Su hermano enojado no quería entrar, pero su padre le convence de la razón de su
actitud.
Todos tuvieron que perdonar:
a. El padre al hijo pródigo, quien gastó bienes que le habían costado mucho esfuerzo.
Lucas 15 20, 22-24.
b. El hijo mayor a su padre, quien nunca le había matado ni un cabrito. Lucas 15:25-32.
c. El hijo pródigo, no sólo tuvo que animarse a volver y pedir perdón. V:18-19, sino que tuvo que
comprender a su hermano enojado, no sólo por su actitud de irse y desperdiciar sus bienes sino por
volver después a pedir ayuda. No podemos esperar que todos nos entiendan cuando somos
restaurados, pero nuestras muestras de cambio serán la forma para ganarnos el amor y la confianza
de quienes perdimos.
Conclusión:
Todos debemos aprender a perdonar con el fin que nuestros hermanos sean restaurados y Dios
pueda, de esa forma, bendecirlos