REALIZACION EN JESUCRISTO
DANDO COLABORO CON LA OBRA DE DIOS
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Texto: 2 Corintios 9:6-11
Texto para memorizar: Para que esteís enriquecidos en todo para toda liberalidad. 2 Corintios 9:11.
Introducción:
Hay tres razones muy importantes por las que doy. La primera, es por que dar es la naturaleza de Dios
y si soy su hijo, yo también soy un dador, la segunda, por que dar trae tremendas bendiciones a mi vida
y la tercera es por que al dar estoy colaborando con el Reino de Dios. Esta última razón es la que
estudiamos en el presente mensaje.
1. Dios me da la oportunidad de colaborar económicamente para extender su Reino.
El Señor podría arreglárselas sin mi dinero, por cuanto es el dueño del oro y la plata, Hageo 2:8; sin
embargo, nos da la oportunidad de colaborar con su obra con el fin de bendecirnos. 2 Corintios 9:6-11.
a. En tiempos de Moisés, Dios exhortó al pueblo a través de Moisés a colaborar con las cosas
necesarias del Tabernáculo y el pueblo obedeció. Éxodo 35:4-9, 21-29.
Tanto traían que se tuvo que detener al pueblo para que no trajese más. Éxodo 36:6-7.
b. Luego, cuando Ezequías restauró el culto en la casa de Jehová, pidió al pueblo traer ofrendas para el
culto al Señor. El pueblo nuevamente obedeció y trajo en abundancia. 2 Crónicas 29:32-36.
c. También en tiempos de Hageo él exhorta al pueblo a preocuparse por el templo y traer ofrendas.
Hageo 1:7-12, 2: 8-9.
2. Lo que damos extiende el Reino de Dios.
Pablo daba gracias a Dios por la iglesia de Filipenses ya que sus ofrendas sostuvieron al apóstol y
motivaron su corazón a dar gracias. Filipenses 4:10,18-19.
Nuestros diezmos y ofrendan permiten el sostenimiento de ministros a tiempo completo con el
propósito de que éstos se dediquen a la obra del Señor y desarrollen su llamado. Ellos, por su parte,
darán cuenta de nuestras almas y velan por nosotros.
También permiten el mantenimiento del templo, los pagos de servicios públicos, adquirir equipo para
un mejor y más efectivo trabajo y hasta colaborar con las misiones.
Conclusión:
Un cristiano responsable es aquel que se preocupa por la obra a la que pertenece y la sostiene con
sus diezmos y ofrendas; a la vez, está solicito a dar cuando el Señor nos reta en algún proyecto.