REALIZACION EN JESUCRISTO
Texto: Deuteronomio 14:22
Texto para memorizar: “ Indefectiblemente (sin defecto) diezmarás. Deuteronomio 14:22 “
Introducción:
Los hijos de Dios hemos descubierto la bendición de consagrar nuestro diezmo al Señor como una
muestra de fe, seguros de que él velará por nuestras necesidades y nos prosperará.
1. Quienes pueden diezmar:
a. Los hijos de Dios deben hacerlo. Malaquías 3:10.
b. Los inconversos.
Aquellos que creen que pueden ser bendecidos si lo dan pueden practicarlo. El pueblo judío rechazó al
Mesías, sin embargo, en esta posición de rebeldía al medio de salvación ofrecido por Dios, siguen
diezmando y han sido prosperados.
Quien descubra la bendición de dar querrá luego, experimentar las otras cosas que Dios tiene para el
hombre que entrega su vida al Señor.
2. Pretextos para retener el diezmo:
Hay quienes se fundamentan en pretextos para no diezmar, entre los cuales están:
a. Deudas
b. Situación actual económica
c. Compromisos
d. Circunstancias inesperadas.
La orden de Dios era no tomar ni en los momentos más críticos lo que le pertenece a él.
Deuteronomio 26:14.
Utilizar pretextos es una muestra de incredulidad a Dios y de inestabilidad espiritual que traerá
consecuencias negativas.
Debe diezmarse a pesar de todo. Deuteronomio 14:22.
Indefectiblemente = sin defecto, sin alteraciones.
La versión popular expresa: sin falta diezmarás.
Retenerlo es robar a Dios. Malaquías 3:8-9.
Ya que el diezmo ( 10% ) le pertenece a Dios, Levítico 27:30-32, es lo primero que debemos apartar
por cuanto no es nuestro, ni podemos utilizarlo a nuestro antojo.
3. Diezmo es la décima parte, consiste en apartar el 10% de nuestras entradas y entregarlas a Dios.
3.1. Antes de la ley.
Abraham es el primero en practicarlo no como ley sino como un acto de fe. Este traía un gran botín que
diezmó a Melquisedec. Génesis 14:18-20.
3.2. En la ley.
Siendo esto de bendición, Dios lo estableció en la ley por ser la forma en que se reconocería su
señorío y así prosperar a su pueblo. Levítico 27:30-32.
3.3. Después del exilio.
Luego de que Israel regresó de su cautiverio, la costumbre del diezmo fue restaurada.
Nehemías 13:10-13.
3.4. Jesús habló del diezmo.
Los fariseos aprendieron a diezmar, pero habían abandonado el amor al prójimo y por ello, fueron
reprendidos. Lucas 11:42. Sin embargo, el Señor no descarta el diezmo en ningún momento.
3.5. Libro de Hebreos.
Melquisedec era sacerdote de Dios y salió a recibir a Abraham con alimentos y lo bendijo. Abraham le
dio el diezmo de todo. Hebreos 7:1-2. Los hijos de Leví, futuros sacerdotes, tomaron luego el diezmo
de sus hermanos. Hebreos 7:5.
Estos vienen a tipificar a los que sirven a Dios en el altar, quienes reciben el diezmo con el fin de
dedicarse a la obra y administrarlo en el Reino del Señor. V.8.
Pablo confirma esto a los corintios. 1 Corintios 9:14.
Siendo hijos de Abraham por la fe (Gálatas 3:7), también como a él, las bendiciones del diezmo nos
seguirán y Dios se encargará de nuestras necesidades.
4. Objetivos del diezmo:
4.1. Dar el diezmo es un testimonio de que somos prosperados. Malaquías 3:11-12.
4.2. Es señal de que le pertenecemos y por ello, nos pone en alto. Deuteronomio 26:18-19.
4.3. Es una forma de vivir agradecidos con Dios. Deuteronomio 14:23.
4.4. Nos mantiene en temor de Dios. Deuteronomio 14:23
4.5. Sostiene su obra y a sus ministros. Números 18:21, 2 Crónicas 31:9-11.
4.6. Es una actitud de fe. Malaquías 3:10.
El Señor nos lanza el reto de ponerlo a prueba, dándonos seguridad de que derramará bendiciones
sobreabundantes.
4.7. Al consagrar nuestro diezmo, podemos esperar bendiciones del Señor. Deuteronomio 26:18-
19, Malaquías 3:10, Lucas 6:38.
Conclusión:
Al diezmar alcanzamos, no solamente bendiciones materiales sino espirituales, así como el reposo de
saber que Dios vela por nosotros.