REALIZACION EN JESUCRISTO
CAUSAS DE LA POBREZA
Texto: Filipenses 4:19

Texto para memorizar: “MI Dios pues suplirá todo lo que os haga falta. Filipenses 4:19.”

Introducción:
La pobreza es definida como carencia de lo necesario para vivir. Hay varias causas justificables de
serlo, pero ninguna para conformarnos a vivir sumidos en la miseria, teniendo los recursos para ser
prósperos.

a.        Causas de la pobreza:

1.        Conformismo.
Muchos no quieren aprovechar las oportunidades que les rodean para una mejor vida, no poseen  
espíritu de lucha, ni están dispuestos a esforzarse.

2.        Mentalidad adquirida.
Están programados para pasar necesidades. Dios trató con Abraham con el fin de cambiar su
mentalidad y logró de él una gran nación.
Génesis 12:1-2, 13:2,15, 17.

3.        Pereza.
Esta es un vicio que aleja al hombre del esfuerzo impidiéndole salir de dificultades. Proverbios 6:6-11.

4.        Envidia.
Querer tener lo que otros tienen sin poseer los recursos, hace que la persona haga cualquier cosa
para adquirirlo y luego se ve en grandes problemas.
Proverbios 14:30.

5.        Ambición.
Un afán desordenado por alimentar la pasión de tener. Proverbios 28:22.

6.        Indisciplina.
No llevar un modelo de vida que permite al hombre cumplir con su responsabilidad y alcanzar sus
metas, lo coloca en una posición de estancamiento y necesidad.

7.        Deudas, el comprar lo que no necesitamos y las tarjetas de crédito. Proverbios 6:1-5.
Las deudas nos compromete a pagar algo más caro con la condición de pagarlo a plazos, aunque
esto me cueste muchas veces más de lo que me cuesta.

También adquirimos cosas que realmente no necesitamos por la ansiedad de comprar o por el placer
de consumir que tanto daño nos hace.

Las tarjetas de crédito obligan a los demás a pagar muchos intereses sólo por hecho de comprar con
ellas, lo que empobrece a las personas y utilizar un dinero antes de tiempo para algo que podemos
esperar para adquirirlo en su debido tiempo.

Conclusión:

Si queremos la prosperidad debemos desearla y luchar por ella, unidos a la disposición de obedecer
a Dios en todas las cosas.